HIPERHIDROSIS

La hiperhidrosis es la liberación excesiva de sudor. Esta liberación excesiva de sudor está estimulada por el sistema nervioso central. Aún no se sabe porque esta actividad nerviosa estimula constantemente las glándulas sudorípadas que son las responsables por la producción de sudor.

La liberación de sudor puede ser más o menos continua. En algunos pacientes el sudor puede ocurrir con más o menos frecuencia, impidiéndoles mantener sus actividades normales.

La hiperhidrosis puede ser causada por estrés emocional ( situaciones íntimas o públicas) o estrés físico (ejercicio, aumento de la temperatura corporal o ambiental). Muchos pacientes no han logrado reducir la transpiración excesiva usando productos que se encuentran a disposición en el mercado.

Aproximadamente 0.5 % de la población, o sea, 1 persona de cada 200, sufre con algún tipo de hiperhidrosis. Normalmente, los primeros síntomas aparecen durante la adolescencia.

No se conoce exactamente las causas de la hiperhidrosis. Se sabe que 30-50% de los pacientes, tienen un familiar que también sufre o sufrió esta condición, sugiriendo un fuerte compromiso genético.

Las glándulas sudorípadas son responsable de la liberación de sudor y en el caso del tratamiento de la hiperhidrosis debe disminuirse su función. Estas glándulas son estimuladas por fibras que forman parte del sistema nervioso y las estimulan cuando deben liberar el sudor por medio de un a sustancia llamada aceltilcolina.

Botox® actúa impidiendo la liberación de la acetilcolina y como consecuencia la liberación de sudor.

Antes de aplicar Botox®, el médico realizará un test para identificar con exactitud el área afectada por la hiperhidrosis . Este es simple, indoloro y se realiza con yodo y almidón.

Una vez identificada el área a ser tratada, el médico realiza la aplicación de Botox® en los puntos demarcados a través de inyecciones intradérmicas. La aplicación dura un promedio de 30 minutos.

Luego de la aplicación de Botox®, los pacientes pueden reincorporarse a su vida habitual, pero deben evitar ejercicios físicos por lo menos 4 horas post la realización del procedimiento.

En las axilas el procedimiento de aplicación es simple, rápido y muchas veces sin dolor. En las manos y en los pies el procedimiento de aplicación exige bloqueo anestésico local. Con más frecuencia los médicos tratan la hiperhidrosis de las axilas. Botox® también es indicado para el tratamiento de la hiperhidrosis de las manos. Normalmente se observa un período que varía de 6-9 meses sin que el paciente presente transpiración o sudoración excesiva en las áreas tratadas. Algunos pacientes permanecen así por períodos de hasta 1 año post aplicación. Luego de este período está indicada la replicación.

Los efectos de Botox® son reversibles. Botox® no causa ninguna alteración en las áreas tratadas. Por lo tanto si usted decide no aplicarse Botox® nuevamente, la liberación de sudoración ocurrirá normalmente y gradualmente volverá a los mismos niveles observados antes del tratamiento.

Cualquier tipo de tratamiento puede ofrecer efectos indeseables en algunos pacientes. Los efectos adversos comúnmente observados en el tratamiento con Botox® son: dolor local en el sitio de la aplicación, debilidad muscular y vaso dilatación.

Algunos pacientes también pueden presentar lo que se conoce como hiperhidrosis compensatoria luego de la aplicación de Botox®, o sea, la liberación excesiva de sudor en otro lugar que no fue tratado y que no estaba afectado anteriormente.

Sin embargo, todos estos síntomas son transitorios. Si persiste algunos de los síntomas mencionados, consulte a su médico e infórmele detalladamente sobre las reacciones presentadas y las medidas adoptadas hasta el momento.

La seguridad del uso de Botox® en mujeres embarazadas o en período de lactancia aún no está bien comprobada, siendo por lo tanto un procedimiento de indicación contraria a alas mismas.

Volver



Queres recibir nuestras novedades y promociones

Sumate a nuestro newsletter